lunes, 6 de febrero de 2012

PERROS EN LA TERCERA EDAD (COMPARTIR)

Envejecer es propio de la naturaleza no sólo humana, sino también animal. Por ello, es importante tener este aspecto en cuenta, particularmente si en nuestra casa hay una mascota. En el caso del perro, el médico veterinario Sergio Aguayo advierte que, mientras más grande es, más rápido envejece. Por el contrario, mientras más pequeño es, más longevo será. Así, los perros de razas grandes pueden vivir entre 12 a 15 años en general. En cambio, lo más pequeños pueden llegar a vivir hasta 25 años.

SÍNTOMAS

Según el doctor Aguayo, un perro que pasó los ocho años de edad, es un perro que empezó a envejecer.

"Es bueno saber que con la llegada de esta etapa, comienzan a aparecer pelos blancos en la cara, en el bigote y se muestran menos ágiles, pues surgen problemas articulares degenerativos", explica el especialista.

Junto con ello, enfatiza que es fundamental que el animal no esté gordo, pues de lo contrario, ejercerá más presión sobre las articulaciones.

Dicho de otro modo, la obesidad es un factor que reduce la expectativa de vida en los perros, la cual en esta etapa se ve incrementada por un cúmulo de grasa que se debe a una disminución en la capacidad digestiva del perro. La falta o disminución del ejercicio que realiza también contribuye a que se presente obesidad.

La pérdida del apetito y, por lo tanto de peso, ya sea por problemas dentales o bien alguna enfermedad, es también un factor que interviene en el envejecimiento debido al menor aporte de nutrientes, puesto que las células pierden la capacidad de regenerarse y cumplir con sus funciones normales.

"La preocupación por la dentadura del perro debe ser permanente, y más especialmente durante la vejez, pues estos problemas tienden a agravarse con la edad", comenta el médico veterinario.

A igual que las personas mayores, los perros más viejos también sufren fallas en sus sentido. Aparece así la sordera y la disminución o pérdida de la visión. También hay una disminución en el sentido del gusto, lo cual lleva a un desinterés por el alimento y por lo tanto a una baja de peso. La capacidad de regular su temperatura también disminuye y una exposición prolongada al frío puede causar una hipotermia, es decir, una baja en su temperatura corporal. En síntesis, los perros viejos requieren tanto cuidado y cariño como nuestros propios abuelos: en muchos casos, nuestros mejores amigos.

Fuente: Diario El Mercurio de Valparaíso (Sábado 5 de Abril de 2008)

lunes, 19 de diciembre de 2011

NECESIDADES BÁSICAS DE LOS PERROS

- COMIDA
Necesitará un comedero y un recipiente de agua sólo para él hechos de cerámica, plástico o acero inoxidable (estos materiales son más higiénicos). Para razas de orejas largas como el cocker spaniel les convienen recipientes más hondos y estrechos para no manchárselas. A las razas gigantes les convienen recipientes especiales más elevados que evitan problemas gástricos y aerofagia.

En cuanto a la comida, existen tres tipos de presentaciones del pienso: el húmedo (normalmente enlatado), el semihúmedo (en bolsas de plástico herméticas) y el seco (bolsas forradas de plástico). Para la salud dental del perro, el más recomendable es el pienso seco, pues evita que los restos del alimento se queden entre los dientes. También hay que leer las instrucciones del alimento, pues hay dos tipos: el completo y el complementario. El alimento en lata suele ser complementario (y por lo tanto no puede ser la única fuente de alimento) y el seco, completo.

- LECHO ACOGEDOR
Los perros tienen necesidad de un lugar propio, privado, que les sirva como refugio y les haga sentir seguros. Les gustan los transportines, pues les dan más sensación de privacidad y seguridad. El mismo efecto les causan las camas blandas en forma de casa o cueva.

- COLLAR Y CORREA
Cómodos, ligeros, de piel o naylon. Los collares de castigo están obsoletos como herramienta educativa y son dañinos. Si un perro acostumbra a tirar, es más útil un collar con ronzal y los arneses estimulan este impulso.  Las correas extensibles son muy cómodas por la libertad que aporta al perro, pero hay que tener en cuenta que a medida que aumenta la libertad se pierde el control sobre él.

Para viajar en automóvil es obligatorio llevarlos con los cinturones de seguridad especiales a la venta en tiendas de mascotas y veterinarios. También se puede usar el transportín.

- JUGUETES
Todos los perros necesitan jugar, sin importar edad, talla o complexión. El juego es un estímulo mental que ayuda a establecer vínculos con el amo. Los juguetes mantienen al perro ocupado, siendo los mejores los interactivos, es decir, los que no necesitan la presencia del amo para accionarlo (un ejemplo es el kong).

Hay que tener cuidado con las pelotas pequeñas, pues existe peligro de atragantamiento. Los huesos hechos de piel que se vuelven más blandos con la saliva del perro también son peligrosos, así como las ramitas que se le suelen tirar para que las recojan (existe peligro de clavarse trozos de madera en paladar y garganta). Los más seguros son los juguetes hechos de cuerda, anillas o pelotas con cordel incorporado.

- ASEO
Necesitará peine o cepillo y otros útiles que dependerán de las características del pelaje. Normalmente basta con cortauñas, cepillo, peine, champú para mascotas, cepillo de dientes suave y dentífrico para perros.

Cuidado al cortar las uñas. Los perros pueden sangrar si se le cortan las uñas demasiado cortas. No es peligroso, pero para evitarlo lo mejor es que el veterinario nos enseñe a hacerlo.

La higiene dental prevendrá el sarro y la caries.

viernes, 16 de diciembre de 2011

PERROS QUE MUERDEN A SUS AMOS


Cuando el perro muerde al amo (I)


Los diarios, en los últimos tiempos, han publicado notas acerca de una conducta que produce confusión y no pocos interrogantes: la agresión de perros a sus propios dueños o a sus hijos, aparentemente sin motivo. Noticias reiteradas, incluso sobre la muerte de personas, consiguieron que razas como el ovejero alemán o el dogo argentino sean hoy consideradas "peligrosas" o "poco confiables". Un especialista en la materia se refiere aquí a las causas de tales agresiones y cómo evitarlas.

El hecho de que a cada instante despeguen y aterricen aviones no minimiza la tragedia cuando uno de ellos se precipita a tierra causando muertos y heridos. Análogamente, que convivamos con perros no quita el estupor provocado por la agresión de alguno de éstos a un humano; ataque que, en algunas ocasiones, culmina con la muerte de personas y, más incomprensible, el homicidio del propio dueño del perro o el de sus seres queridos o allegados.

En la última década y solamente en nuestro país, la prensa informó de 51 heridos graves y 36 fallecimientos a consecuencia de ataques caninos; en su mayoría, las víctimas eran personas vinculadas con el perro agresor y hasta hubo casos -sin justificación- de antropofagia: horrible y literalmente, el perro de la casa comió al dueño o a sus hijitos (Ref. archivo del ethólogo E.C. Lerena de la Serna).

Los guarismos pueden ser mayores, pues sólo se trata de casos con intervención policial y dados a conocer mediante el periodismo. Tampoco sabemos de los ataques -numerosos, de seguro- que no culminaron en ese desenlace. En contra del mito de que "el perro no ataca a su amo", comprobaremos que, en gran número, los agredidos son personas vinculadas y aún que conviven con el perro atacante.


Ahora bien, aislando los hechos producidos por alteraciones patológicas de conducta (demencia circunstancial o declarada, cualquiera fuese la razón), y entiendo como tal "aquellas que no tienen un fin adaptativo" -al decir del ethólogo V.L. Voith-, la mayoría de los incidentes ocurridos son fundamentalmente originados en el desconocimiento del hombre acerca de esta magnífica especie, la del perro, que cuenta con más de 10 mil años de historia junto a los humanos. Una historia de mutuo afecto y sociedad, aquí cuestionada por casos puntuales y cuyo análisis nos remite a la índole canina y la vida en relación con el humano.

El perro en nuestro mundo


Cabe recordar que el perro es un "mamífero social obligatorio", y tal su naturaleza expresiva; es decir, que sólo puede vivir y desarrollarse en un grupo organizado. Éste, en estado salvaje, conforma jaurías. Para entender la conducta del perro-compañero será indispensable conocer la organización de dichas jaurías; a saber:

Todos los actos que realiza un perro, para asegurar su alimentación, protección y reproducción, son controlados por reglas jerárquicas (que mantiene la relación interjauría entre dominantes y dominados). El dominante estabiliza al grupo inhibiendo, con su modelo de liderazgo, la agresividad -actitud imperial del ser para con el entorno, ley básica de supervivencia- de los congéneres subordinados por "una misma voluntad de destino" o "negocio tribal" (P. Leyhausen, 1967). Precisamente, este tipo de organización fue uno de los factores que permitió la relación entre perros y hombres; éste, como líder natural y deseado.

Actualmente, la vida del perro en jauría es completamente marginal, rara e irrelevante, y la especie vive interrelacionada o próxima al hombre, muy a menudo en su intimidad doméstica, integrando la familia-jauría de éste y, más de una vez, dentro de espacios reducidos.

Amenazas, e inclusive combates, pueden surgir entre individuos de una misma jauría por rivalidad jerárquica. La actitud, instintiva, persiste al integrar una jauría humana, aunque por lo general sin manifestaciones de neta violencia al desempeñar el hombre -aunque no lo sepa- el papel de líder de manada (si en la casa faltare dicha autoridad, el perro pretenderá naturalmente ese rango y con obvias consecuencias).

Los diferentes comportamientos de agresión -tipificados- son: por dominancia (intento de conducción y ejercicio de poder), por irritación física (física y aún química), por dolor, por miedo, por la propiedad territorial o de los alimentos, por defensa maternal, por pretensiones sexuales (época de celo y acoplamiento), por mera influencia climática (altas temperaturas, presión ambiente, etc), por hacinamiento y, a veces, por neurosis senil. Hay otros factores conductales, pero raramente se traducen en agresión al hombre.

Detalles ethológicos de la agresión


Los comportamientos descriptos obligan a un análisis por separado. He aquí el resumen explicativo:

  • Agresión de dominancia. Se desencadena al cuestionar un subordinado el rango jerárquico del dominante, o cuando hay una competición entre dos individuos de rango similar en pos de jerarquía superior. Los conflictos de status se desarrollan siempre en tres fases: la amenaza, que suele bastar para que el dominante se imponga; el ataque, mediante el cual el dominante busca obtener una postura de sumisión del otro; y el apaciguamiento, donde el vencedor coloca sus miembros anteriores sobre el cuello del dominado.
  • Agresiones espaciales, alimenticias y afectivas. En la familia-jauría las demostraciones de agresividad están relacionadas con el acceso a recursos, como el alimento, agua, refugio (cubil, ciertos rincones, etcétera), cercanía a una persona favorita, tránsito por un lugar determinado o estada en sitios compartidos, caricias, sujeción, limpieza o presiones táctiles e, inclusive, el simple acercamiento a su lugar de descanso o el despertarle súbitamente y con una acción que se interprete como agresiva (pisándolo o pateándolo sin querer, por ejemplo).
Los perros dominantes responden frecuentemente con agresión al ser mirados fijamente. Y presentan signos de dominancia para con el dueño, tales como ubicarse frente a él, mirarlo intensamente, presionar su mentón sobre el hombro o cabeza del amo, abrir y cerrar alternativamente las fosas nasales, gruñir -"al ordenársele que abandone un sillón, por ejemplo"- y, claro, enseñar los dientes o morder.

Cuando un perro a mordido varias veces a su amo y obtenido así la sumisión de éste (real o supuesta), aprende que es el mordisco el instrumento para resolver situaciones; entonces, progresivamente, pueden desaparecer las fases de amenaza y apaciguamiento, y el perro se convierte en "mordedor sistemático" (cuadro descripto por Patrick Pageat, 1992).

Este tipo de conducta no comienza de un día para otro; se inicia al ingresar un cachorro a la vida de una familia donde no se establece un estatuto social o familiar claramente definido, donde el joven perro no observe autoridad y deba aprender a controlar sus deseos en función de las reglas vigentes de la familia-jauría.

Pero existen soluciones y claves para evitar la agresión. Tema que desarrollará en un artículo venidero



Cuando el perro muerde al amo (II)


Ante la agresión de perros a sus propios dueños, una noticia que se ha venido reiterando en la prensa y que, por involucrar al ovejero alemán y al dogo argentino -dos razas consideradas confiables-, nos preocupa y exige la pertinente averiguación, Punto Crítico agregó, entre sus columnistas, a un avezado instructor canino, quien -en una nota publicada en este medio- explicó las causales. El presente artículo completa el anterior y aporta soluciones a fin de no crear un perro mordedor, peligroso para la familia -y a la vez, un buen guardián-, en suma, un amigo fiel

Como vimos en la nota pasada, de un día al otro ningún perro se transforma en animal agresor, lindante en la ferocidad y hasta asesino de su dueños.

Las explicaciones, lógicamente, no desmienten los 51 heridos graves y los 36 muertos por mordeduras de perros ¡en sólo una década y en Argentina! Al margen de que estas cifras son nada más que las conocidas a través del periodismo y cuando las autoridades policiales o las guardias de hospital las divulgaron, pues centenares de casos nunca salieron del ámbito de la familia o del barrio -desapareciendo como una anécdota- y no existen estadísticas oficiales. Un ethólogo argentino, E. C. Lerena de la Serna, si bien posee el mejor archivo de noticias al respecto, admite la imposibilidad de sacar conclusiones referentes a razas más agresoras o donde quepa suponer patología de raza.

"El problema es muy complejo -dice-, pues las noticias tratan del desenlace y no de las causas, de los verdaderos orígenes de la agresión y de cómo el desarrollo de ésta tuvo un agente productivo olvidado al relatar las consecuencias". Agrega: "Conozco bien el caso de dueños que suponían tener un perro cobarde, porque el cachorrito no ladraba y quería jugar con cualquiera, y entonces, desde chico, se lo alentó a la agresión sin fundamento, festejando cuando mordía incluso a los de la casa; esa gente estaba fabricando una máquina agresora, un animal violento e indominable. Hay pocos perros locos, pero hay muchos dueños locos y, como dicen las viejas, la locura se contagia".

Hay razas -por sus condiciones particulares- que suelen tener "mala prensa" en cuanto a la frecuencia de actos de agresión, tal el caso repetido del ovejero alemán y del dogo argentino; pero, en realidad casi siempre es un problema de mal manejo por parte del humano y por lo tanto, no debemos caer en la tentación de incurrir en actitudes de condena, pues hoy son éstas, en el futuro será probablemente el rottweiler (1) -dado la veloz difusión de la misma- y al culpar a estas magníficas razas y no enfocar el tema hacia las causas persistirán los titulares catástrofe.

Reiteraré, pues, un axioma expreso en el artículo anterior: la conducta del perro comienza con el ingreso del cachorrito a la vida de una familia; si en ésta no se establece un estatuto social y de relación claramente definido, donde el perrito tenga que aprender a controlar sus deseos en función de las reglas vigentes en la familia-jauría. (El interés de la manada, aún tratándose de la jauría humana, impera sobre los deseos individuales; también ocurre así en estado salvaje), entonces tarde o temprano se manifestarán los efectos de una conducta sin guía ni ley.

Los mamíferos sociales -y ello explica la relación del perro con el hombre- se agrupan bajo principios jerárquicos inexorables. Si en la casa no hay un líder humano -cualquiera fuese el sexo-, entonces el perro se convertirá en el conductor de la familia-jauría y la muerte de uno de sus "dominadores" puede ser la consecuencia de tal mandato instintivo.

Pero, para asegurar una posición dominante frente al perro, el humano -dueño y familia- no necesita enfrentarse forzosamente en combate con el canino rebelde. Sólo basta conocer ciertas actitudes e, imponiéndose a tiempo, cuando el animal es joven, hacerle respetar las reglas de la familia-jauría; a saber:

  • Comida: Establecer una estructura jerárquica ligada a los alimentos. Por adorable que parezca un cachorro, se ha de imponer la espera y, hasta que los humanos no terminen de comer, aunque pida o gima, el perro aguardará su turno. Nunca compartiremos alimento con él -es decir, esperará que finalicemos y, como en la jauría salvaje, en la familia-jauría se le recordará así su rango-; la actitud humana en la ocasión, a lo sumo un "no" dicho con firmeza, indica al cachorro quién manda (quién mandará en el futuro y, consiguientemente, quién muerde a quién). Será preciso explicarles a los niños de la casa las razones por las cuales es importante proceder en esta forma, y no ser "flojos" ante el cachorrito que reclama (y de adulto ordenaría, o enfrentaría en combate al poseedor del alimento).
  • Mordiscos: Habrá que enseñar al cachorro a controlar sus mandíbulas; cuando mordisquee a uno de la casa (de la familia-jauría), se lo agarrará por la piel del cuello, levantándolo ligeramente del piso, y advirtiéndole con firmeza: "¡No!"; de inmediato, lo soltaremos y evitaremos jugar con él por un buen rato, para que condicione y memorice su conducta equivocada.
  • Territorio: El cachorrito dormirá en un lugar asignado por el dueño (por el líder de la familia-jauría). El sitio nunca será un espacio de paso obligado de las personas (pasillos, escaleras, accesos a la casa) y, de ser posible, tampoco dormitorios. Cuando el cachorro cometa una falta se lo enviará allí -a la "cucha"-, sin agresividad pero sin admitir la negativa del perro. No lo sacaremos de ahí para castigarlo y menos para acariciarle; el perro que se refugia en su cubil luego de cometer una falta, realiza un acto de sumisión y, en las leyes caninas, no debe soportar además ser golpeado, un castigo extra que, por instinto de la especie, por honor de la manada, obliga a responder y a rebelarse.
  • Separación: Para acostumbrar al cachorro a soportar períodos de soledad, tome la costumbre de "ignorarlo" 20 a 30 minutos antes de irse de la casa. Márchese con naturalidad, sin ocultarse (como procedería un líder canino que sale a cazar y abandona la jauría) y, a su regreso, ignórelo también, por mucho que ladre o salte para recibirlo. Acarícielo recién cuando se haya calmado. Si rompió algo en su ausencia, no lo riña ni amoneste (de nada serviría), y evite limpiar los destrozos en su presencia.
  • Ante conflictos: Comuníquese dominando, con tono firme y voz clara, sin gritos, utilizando palabras breves (cuanto más hable, más reflexionará: debilitándose la convicción del dominio). Su cuerpo -como el de un líder canino- deberá ir hacia adelante, en dirección al perro, con los hombros bien separados y el torso saliente. Mirará al perro con los ojos fijos en su lomo; jamás a los ojos del animal, pues esto equivale a una invitación al combate y, de suceder, el perro sólo responderá a los signos ancestrales como corresponde a su especie.

...Estas son algunas referencias de índole y jauría, para comprender al perro y sin pretensión de ser un manual de funcionamiento simplificado con que la armonía en el hogar resulta infalible. Ni qué decir, se prohíbe infantilizar al perro doméstico y considerarle sustituto de hijos o personas: su compañía será canina o no será. Respetaremos su derecho al bienestar, conociendo la biología perruna, su salud e higiene, la alimentación correcta y su psiché (sin inventar una psiquis o corregirla antropocéntricamente). De tal modo lograremos que la relación hombre perro se convierta en una fuente de placer, incluso de felicidad recíproca. Y, de seguro, las noticias sobre perros mordedores y asesinos decrecerán en la prensa.

(1) Cabe acotar que el autor en el presente artículo -escrito en el año 1994- realiza una conjetura respecto al futuro de la raza rottweiler, confirmada ,lamentablemente, en los titulares de los medios periodísticos en la actualidad.

Este artículo se publicó en el semanario Punto Crítico Nº 5, 3/94 y Nº 7, 3/94, en la revista Cans & Cat's, 1995 y en diversos periódicos en años subsiguientes.

AUTOR


Sergio Grodsinsky [más sobre el Autor]
E-Mail: sergiogrod@ciudad.com.ar
Web: http://personales.ciudad.com.ar/sergiogrod/

jueves, 15 de diciembre de 2011

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miércoles, 16 de noviembre de 2011

Vendaje de regiones problemáticas en perro y gato (Conferencias/Control de heridas; Steven F. Swaim.)


El clínico veterinario tiene que aplicar vendajes en heridas a menudo. A veces, el área que se tiene que vendar requiere una atención especial para que el vendaje sea efectivo y seguro. Las siguientes son técnicas de vendaje que el autor ha encontrado efectivas para vendar ciertas áreas en perros y gatos.

CABEZA Y OREJAS
Los vendajes de cabeza y orejas son necesarios en heridas y sitios quirúrgicos en dichas áreas. Ej. Corrección de un otohematoma, ablación total del conducto auditivo, heridas traumáticas, extirpación de un tumor. La oreja se venda a menudo por encima de la cabeza. Para hacer esto se utilizan tiras adhesivas de esparadrapo para asegurar la oreja sobre la cabeza. Se aplica una tira de esparadrapo de dos pulgadas de anchura, lo suficientemente larga para pasar alrededor de la cabeza del perro, a lo largo de un borde de la oreja con la mitad de su anchura enganchada a una cara de la oreja. Se dobla la tira de esparadrapo a lo largo, de tal manera que la otra mitad se enganche a la otra cara de la oreja y a sí misma fuera de la oreja. Esto se realiza en los dos bordes de la oreja. Se aplican los vendajes primarios necesarios sobre las heridas. Se coloca una bola de algodón encima de la cabeza, en la base de la oreja, y la oreja con las tiras de esparadrapo adheridas se pliega por encima de la cabeza, con una tira de esparadrapo por delante y otra
por detrás de la oreja contraria. Con las tiras envueltas alrededor de la cabeza, se corta después lo sobrante. La capa secundaria del vendaje se coloca alrededor de la cabeza pasando alternativamente por delante y por detrás de la oreja contraria. Con cada envoltura, se usa un lápiz marcador para marcar la localización de la abertura del canal auditivo externo, por si hay que aplicar medicación en la oreja. Se aplica después la tercera capa del vendaje. El autor utiliza tiras prerrasgadas de esparadrapo adhesivo de 2 pulgadas de anchura, marcando de nuevo la posición de la abertura del canal auditivo externo. El trozo de esparadrapo más importante en el vendaje es el más craneal, que tiene la mitad de su anchura en el vendaje y la mitad de su anchura en el pelo de la cabeza. Después de aplicar esta tira, la persona que realiza el vendaje, la presiona con su mano sobre su sitio para calentar el adhesivo del esparadrapo, con el
objetivo de que se adhiera al pelo y no se deslice. En perros y gatos pequeños, los vendajes se pueden ajustar mejor si este trozo de esparadrapo sale por encima de los ojos y se corta después en esta área para despejar la zona de los mismos. Si se usa un esparadrapo adhesivo elástico como tercera capa, debería tenerse cuidado de no ponerlo tan apretado que obstruya la respiración, especialmente si el vendaje se aplica con un tubo endotraqueal colocado. Un vendaje apretado puede causar problemas respiratorios tras la extracción del tubo. Cuando se usan esparadrapos elásticos que se adhieren sobre sí mismos continúa siendo necesario el uso de una tira de esparadrapo adhesiva para fijar el borde frontal del vendaje. Si hay que aplicar medicación en el canal auditivo, se puede usar una hoja de bisturí para realizar una incisión en el esparadrapo marcado encima de la apertura del canal auditivo, y con unas tijeras se puede eliminar el material de vendaje sobrante y exponer la apertura del canal auditivo.
Cuando se cambie el vendaje, se debería ir con cuidado de no 1) cortar la oreja, y 2) cortar las tiras de esparadrapo que
aseguran la oreja por encima de la cabeza.

VENDAJES DEL CODO
Cuando se vendan heridas sobre el codo, la inmovilización y la extensión son importantes para evitar el movimiento del tejido de la herida y la presión en el área respectivamente. Ambas cosas debilitan la cicatrización.
Con el animal de pie, se aplica un vendaje primario por encima de la herida del olécranon/ área quirúrgica. Empezando exactamente por encima de la mano, se aplica un vendaje secundario blando y voluminoso, envolviendo a la extremidad hacia arriba para cubrir el área del codo, con 4-5 capas de grosor. El rollo se desliza hasta por encima de los hombros, envolviendo 4-5 capas alrededor del área torácica craneal, alternando vueltas por delante y por detrás de la extremidad anterior. Se continúa envolviendo, especialmente en el área del codo, para producir una transición/cruce suave entre la
extremidad y el vendaje del cuerpo. En esta capa puede también usarse un material alcolchado cubierto por gasa auto adherente.
La capa secundaria se cubre con tiras cortas prerrasgadas de esparadrapo adhesivo de 2 pulgadas de anchura, empezando distalmente y yendo hacia arriba usando un patrón en forma de “cola de paloma” circunferencial. Se utilizan tiras largas de esparadrapo encima del vendaje torácico y tiras de longitud intermedia que cubren el cruce entre la extremidad y los vendajes del cuerpo. Alternativamente, se pueden utilizar esparadrapos elásticos como capa terciaria.
Usando una cuchilla de afeitar y unas tijeras, se corta un agujero en el vendaje por encima del olécranon, para permitir el tratamiento de la herida sin tener que sacar todo el vendaje. Cada día se repone un pequeño vendaje encima del área después del tratamiento.
Para la extensión e inmovilización en perros grandes, se puede usar una cinta de fibra de vidrio para hacer una tablilla lateral que se extienda desde el área de la mano y hasta por encima de los hombros. Ésta se sostiene con esparadrapo.
En un perro pequeño se puede usar un material de fibra de vidrio prefabricado para este propósito. Alternativamente, se puede usar una vara de aluminio como material para moldear un bucle que se incorpore en el vendaje lateral para extensión.

ALMOHADILLAS PLANTARES
Es importante prevenir la presión en las heridas de las almohadillas plantares para proteger a los tejidos de la extensión, lo que debilitaría la cicatrización o rompería las suturas a través del tejido. Se pueden usar tres técnicas para liberar de carga a las almohadillas. Para reducir presión sobre una almohadilla metacarpiana / metatarsiana, se puede incorporar una almohadilla de gomaespuma de compresión intermedia, tipo Donut, en la superficie palmar / plantar del vendaje. Tiene un agujero recortado para alojar el área de la almohadilla que tiene la herida. La reducción de presión en las almohadillas digitales se puede conseguir con una almohadilla triangular del material de gomaespuma mencionado arriba colocada debajo de la almohadilla metacarpiana / metatarsiana en el vendaje de la pata. Esto eleva los dedos.
Para más alivio de presión, se puede usar la parte en forma de copa de una meta-tablilla de Mason debajo de protectores de espuma en ambos vendajes. Estos dos tipos de vendajes se usarían en perros de tamaño intermedio con heridas moderadas o en cirugía de las almohadillas.
Para un alivio máximo de la presión en las almohadillas, se puede usar un vendaje / férula en caparazón. Es una muleta localizada que libera al máximo de la carga a todas las almohadillas. Después de colocar un vendaje en la pata, se aplican dos meta-tablillas de Mason al vendaje, de tal manera que haya una en cada lado ( caudal/craneal o medial/lateral) del vendaje, con las partes en forma de copa de frente la una a la otra y extendiéndose más o menos una pulgada más allá del final del vendaje. Se mantienen en su posición mediante tiras de esparadrapo colocadas en circunferencia. En la extremidad anterior, las tablillas se extienden hasta cerca del codo, y, en la extremidad pélvica se extienden hasta el corvejón. Estos vendajes con tablillas están indicados para animales grandes y en casos de heridas mayores de almohadilla o cirugía.

VENDAJES PÉLVICOS
Los vendajes pélvicos están indicados para heridas o procedimientos quirúrgicos en esta área, ej. mastectomía, etc. Se coloca un vendaje primario en el área. La segunda capa rodea en círculo al área abdominal caudal y pasa alrededor de la porción proximal de las extremidades pélvicas. En los perros machos, se coloca el vendaje de tal manera que no se incluya el escroto en él; sin embargo, el vendaje se adapta mejor si se coloca encima del prepucio, en vez de alrededor de. Después de aplicar el vendaje, se usa una hoja de bisturí y unas tijeras para cortar cuidadosamente una abertura en el vendaje de forma que se aloje el extremo craneal del prepucio, asegurándose de que no existe presión en el lugar donde el aspecto craneal del prepucio se une con la piel abdominal.
Como en los vendajes del codo y la cabeza / oreja, se puede cortar una ventana en el vendaje encima del área de la herida, para permitir el tratamiento sin tener que sacar todo el vendaje.
Los vendajes que se atan por encima pueden usarse también en la región pélvica. Se colocan asas de sutura alrededor de la herida. Después de poner un vendaje primario, y un acolchado encima de la herida, se ata cinta umbilical entre las asas para mantenerlas en su lugar.

VENDAJES DEL RABO
Las puntas de los rabos largos se lesionan con frecuencia debido al movimiento brusco del rabo o al choque con superficies sólidas. Para proteger la punta del rabo mientras cicatriza se necesita un vendaje seguro que no se pueda soltar cuando el rabo se mueve. Después de colocar una pieza pequeña de material de vendaje primario en la punta del rabo, se coloca, circunferencialmente, una pequeña cantidad de envoltura secundaria alrededor del rabo. Para asegurar el vendaje, se aplican circunferencialmente tiras pre-rasgadas de esparadrapo de 1 pulgada de ancho alrededor del rabo. En el extremo proximal del vendaje, se usa la técnica de solapamiento para fijar el vendaje al pelo. Después de aplicar una tira de esparadrapo, se tira de algunos pelos de debajo del margen proximal del esparadrapo y se colocan por encima del esparadrapo. La siguiente tira de esparadrapo se coloca por encima de éste pelo, quedando como un “sándwich”. Se repite el procedimiento 2-3 veces para que el vendaje quede firmemente fijado al pelo del rabo. Se pueden usar estribos de esparadrapo de 1 pulgada de ancho, de manera similar a como se usan en la pata, para asegurar un vendaje del rabo, pero el autor prefiere la técnica de solapamiento. Debería tenerse en cuenta que los
vendajes del rabo que se colocan con mucha seguridad, también pueden ser difíciles de quitar. Después que la herida de la punta del rabo se ha curado completamente, puede pensarse en el uso de un agente comercial endurecedor de almohadillas plantares para evitar que se repita la herida.

EVITAR EL DAÑO AL VENDAJE
Una parte importante de la efectividad de un vendaje es evitar que el animal lo dañe. El autor ha utilizado varias técnicas para evitar el daño al vendaje / herida.
Se pueden utilizar bozales tipo cesta de alambre (ej. galgos, bozales de carreras) para evitar que el perro manipule el vendaje en cualquier área del cuerpo. Están disponibles comercialmente a través de los distribuidores de suministros para mascotas y se dispone de tamaños para perros desde muy grandes a muy pequeños. Al principio, los perros pueden intentar sacárselos pasándose la pata por encima del hocico. Un trozo de esparadrapo que vaya desde la zona del collar de detrás de la cabeza hasta el bozal, pasando por encima del área nasal caudal, puede ayudar a evitarlo.
Aunque los perros pueden beber con el bozal puesto, hay que sacárselo para comer.
Se pueden usar refuerzos laterales para mantener al perro alejado de su parte posterior. Esto se puede hacer con unas barras de aluminio moldeadas de tal manera que se adapten alrededor del cuello y se extiendan a lo largo de los lados del perro. Se puede incorporar otro tipo de material duro en un vendaje corporal y bilateralmente para evitar que el perro llegue a su parte posterior.
Los collares isabelinos, que pueden fijarse al collar del perro, o cubos de plástico o cuencos (para perros pequeños o gatos) con el fondo recortado, pueden usarse para mantener la cabeza / boca del perro lejos de cualquier cosa caudal al dispositivo, o la pata del animal lejos de cualquier cosa craneal al dispositivo, ej. la cabeza. Con todos estos dispositivos de contención debe tenerse en cuenta que el animal no puede cuidar de sus propios hábitos higiénicos naturales. Así, el cuidador deberá hacerse cargo de ello.

viernes, 4 de noviembre de 2011

CONDUCTA CANINA: Aprenda a comunicarse con su perro.

El comportamiento canino es una fusión entre lo instintivo y lo aprendido. No hay que olvidar que un perro es un perro, pues aunque parezca una perogrullada muchas personas cometen el error de pretender mantener con sus perros una interacción persona-persona. Casi la totalidad de los rasgos de conducta de un perro responde al instinto de reproducción y conservación de su especie. Enseñar y educar a un perro debe significar enseñarlo a dar rienda suelta a sus instintos naturales en el momento y lugar oportunos.



La inteligencia es algo difícil de medir. Los perros nos parecen muy inteligentes porque nos es más fácil comunicarnos con ellos que con los gatos, o los cerdos, etc. y porque repiten comportamientos por los que antes han sido premiados. En el caso de los gatos, su independencia hace que no necesiten de nuestra aprobación. Los perros aprenden muy rápido cuando les conviene, si obtienen recompensa al efectuar determinada conducta, tenderán a repetirla y si no, lo más probable es que la abandonen. Hay que tener en cuenta que lo que para un humano pueda ser entendido como castigo, para un perro puede representar un premio, pues prefieren la atención que se les brinda al ser regañados que el ser ignorados.



Los perros son animales sociales y desean sentirse integrados en la estructura social. Las jaurías salvajes están jerarquizadas y existen normas sobre el derecho a aparearse y alimentarse, aunque siempre existe alguno que intenta desafiar el orden social. Para evitar graves lesiones que perjudicarían a la manada al completo las agresiones fueron sustituidas por una serie de comportamientos que permiten resolver cualquier conflicto. Estos comportamientos incluyen gestos con rostro y cuerpo, miradas, gruñidos, etc. que expresan tanto intenciones como respuestas. Mediante el juego, los perros descubren los puntos fuertes y flacos de sus congéneres, algo muy útil a la hora de determinar su status social. La estructura jerárquica de una jauría se parece al de una empresa: el director general, que disfruta de ciertos beneficios, y los subalternos que se apañan con mucho menos.

El jefe de la manada es aquel que se lleva la mejor parte de todo: la porción más grande de alimento, lugar más seguro para dormir, atenciones, aliados en el grupo, aparearse y criar hijos sanos, etc. El resto tiene que conformarse con lo que el líder desdeña. Los jefes de la manada son denominados individuos Alfa o dominantes. Cuando un perro vive con nosotros debe asumir que nosotros somos los jefes de la manada y nos corresponden estos privilegios.

Cuando un perro vive con nosotros esperamos que se relacione con sus congéneres de manera muy distinta a su naturaleza y que al encontrarse con otros de diferentes jaurías (familias) se traten a diario sin confrontación o conflicto, y ésto es posible sólo por la domesticación del perro a lo largo de los años (un perro jamás llega a comportarse como un lobo adulto). Además nosotros le sometemos a una socialización precoz, pues desde cachorros les enseñamos a aceptar a otros perros a pesar de que sean desconocidos. Aún así, los rituales y normas de conducta social se conservan.

COMUNICACIÓN OLFATIVA
Los perros delimitan lo que consideran su territorio utilizando su olor personal, "leen" olfativamente la orina de otros perros como nosotros ojeamos el periódico. En estas señales olfativas hay información sobre el sexo, salud, status y situación hormonal. Mediante el olfato los perros también pueden detectar el miedo, pues se cree que cuando un perro está atemorizado libera ciertas sustancias químicas que avisan a los demás del peligro. Quizá sea ésta la explicación de que a tantos perros les aterrorice el veterinario aunque jamás hayan sufrido ninguna experiencia traumática en él.

COMUNICACIÓN VISUAL
Cuando existe contacto visual, la comunicación olfativa deja paso a la comunicación por gestos. Cuando un perro puede moverse con total libertad, sin correa, se toman su tiempo al presentarse a otros perros desconocidos. Al principio es muy probable que ambos se queden como inmovilizados y poco a poco se vayan aproximando despacio y con precaución. A menudo dan una especie de rodeo (dirigirse directamente hacia el otro puede resultar intimidante y puede ser interpretado como un anticipo a la agresión). Una vez cerca, comenzarán a olfatearse mutuamente comenzando por la cara y acabando en la zona genital, que contiene la mayor parte de la comunicación olfativa. Una vez hecho esto puede ocurrir que uno de los dos se aleje (o los dos) y levante la pata para orinar, concluyendo con ésto la presentación, o que se inviten mutuamente a jugar agitando las patas delanteras, acostándose sobre las patas traseras, ladrando...Mientras juegan puede parecer una pelea en serio lo normal es que ambos comprendan y cumplan las normas sociales y no lleguen a morderse fuerte o desafiarse con verdadera hostilidad.

LENGUAJE DE LOS GESTOS
Se asemeja mucho al del lobo. Cuando un perro está relajado y tranquilo su postura lo demuestra, su expresión facial es neutral con sus orejas colocadas en posición normal según su raza, su cola colgará relajada y su cuerpo no parecerá ni agachado ni estirado. Es posible que tenga los ojos entrecerrados y se noten relajados los músculos del cuello y el morro.

Cuando un perro seguro de sí mismo intenta ejercer algún tipo de autoridad o dominar ofrece un aspecto muy distinto. Intentará parecer al otro lo más corpulento y fuerte posible, con cabeza y cuello enderezados, cuerpo levemente arqueado y preparado para atacar.

En la cola de un perro se pueden identificar con bastante claridad su estado de ánimo e intenciones. Si está alta significa seguridad, excitación o dominación, aunque es típico en algunas razas que la cola este alzada permanentemente. Cuando mueven la cola expresan alegría o excitación. Si está totalmente recta y vertical agitándose con movimientos cortos puede ser indicio de actitud dominante y si por el contrario está baja y se mueve con lentitud expresa inseguridad. En muchas ocasiones los dueños de perros agresivos han notado que al atacar sus perros meneaban la cola. En definitiva, la cola es un reflejo tan fiel de las emociones de un perro que al amputársela se está privando al animal de gran parte de la capacidad para expresarse, con lo cual no se debe amputar a no ser por motivos de salud.

MENSAJES SONOROS
Los perros también modulan su voz para producir diversos sonidos como lloriqueos, ladridos, gruñidos, ronroneos gemidos, aullidos...etc Hay muchos perros que entonan aullidos, herencia de sus antepasados de lobo.

GRANDES OBSERVADORES
Los perros comprenden perfectamente nuestras posturas, gestos, expresiones, etc. y saben identificar gracias a ellas nuestras emociones, y aprenden qué les proporciona experiencias gratificantes y qué no. Por ejemplo, ver qué zapatillas nos calzamos les basta para saber si vienen con nosotros a pasear y comenzar a manifestar su alegría. Esta capacidad de observación es una gran ventaja para nosotros a la hora de enseñarlos. Asocian nuestros mensajes con una acción concreta.

HÁGASE ENTENDER
Ármese de paciencia y piense cuántos años le llevaría aprender a la perfección una lengua extranjera. El tiempo, la motivación del perro y la práctica son muy importantes. Esmérese en dejar claro a su perro cuándo está orgulloso y cuándo desaprueba su conducta. Si las reglas son claras, justas y consecuentes su perro se sentirá seguro. Además, si acompaña sus órdenes con gestos corporales y faciales será más fácilmente entendido.

En ocasiones los perros olvidan qué comportamientos son apropiados y cuáles no, necesitan refrescar la memoria con clases de repaso. Hágalo con comprensión. Si su perro está comportándose de manera inapropiada trate de enseñarle utilizando el refuerzo positivo en lugar del castigo y si se porta mal, no lo premie. Para muchos perros el castigo más eficaz es ignorarlos temporalmente, pues los perros hacen cualquier cosa por llamar la atención (incluso portarse mal). Aprenden muy deprisa cuando el castigo consiste en privarlos de felicitación y premio.

Para expresar desaprobación con la voz se puede utilizar el mensaje sonoro "no" o haciendo sonar objetos. Por señas se puede expresar extendiendo una mano abierta con la palma hacia abajo en dirección al perro. Para hacer que el perro asocie estos mensajes con la negación de una recompensa se buscar un premio que le guste mucho, dar al perro dos porciones y colocar la tercera en el suelo; cuando se disponga a tomarla se utiliza el signo y se recoge la chuchería inmediatamente. Este proceso se repite hasta que el animal evite el alimento en cuanto perciba la señal, que suele ser una media de seis veces. Seguidamente se repite todo el proceso sustituyendo la golosina por su juguete favorito o por una salida al jardín para reforzar la asociación. Una vez hecho ésto usted podrá utilizar esta señal para interrumpir cualquier conducta no deseada.

Un perro debe obedecernos porque confía en nosotros y está motivado, que esté deseoso de colaborar y no lo haga por temor a un castigo. Jamás se debe utilizar el castigo físico, que es entendido por ellos como una crueldad a la que no le encuentran sentido, explicación ni causa justificada. Incluso los gritos sobresaltan y atemorizan excesivamente a la mayoría de los perros. Motive a su perro con recompensas, felicítelo por sus éxitos y no olvide que él es un perro y usted una persona que debe expresarse de una manera concreta para que él le entienda. Si tiene alguna complicación o comienza a observar trastornos en su conducta pida atyuda a un profesional de adiestramiento canino.

sábado, 15 de octubre de 2011

La injusticia de Ami.

Normalmente no utilizamos el blog para hacer difusiones ni para dar a conocer casos. Pero Ami es diferente. Ami es especial.

En la provincia de Tarragona, esperando su momento de ser feliz, está Ami. Aparentemente es un caso como cualquier otro: un animal abandonado, que ha sufrido y que merece la oportunidad de conocer un hogar feliz. Esto parece simple pero los que estamos metidos en el tema sabemos que pueden pasar mucho tiempo esperando hasta que llega su momento... si es que llega. Pero en el caso de Ami es aún más complicado, porque Ami es especial.

Ami es dulce y cariñosa, aprecia a las personas. Con los perros es un poco más reacia, pero es normal llevando tanto tiempo encerrada entre perros estresados. Con respecto a esto, mejora poco a poco y no cabe duda que en un hogar tranquilo lo haría aún más. Sin embargo, nadie quiere a Ami, porque Ami es diferente.

Mirad su foto. ¿Puede alguien dar una razón de por qué no tiene derecho a un hogar?


Nadie la quiere, porque Ami no es como los demás perros. Ami es hermafrodita, esto quiere decir que tiene órganos reproductores de ambos sexos. Pero si esto no supone un problema para los demás perros, ¿por qué las personas tenemos tantos prejuicios?

Ami es el resultado del deseo de la Naturaleza de crear algo único y especial, y por eso necesita un dueño igual de especial que pueda comprender que no vale menos por ser diferente, alguien que VEA en sus ojos y no en lo superficial. ¿Eres tú tan especial como Ami necesita?


Por favor, ayuda a Ami. Lleva mucho tiempo esperando, y esto parece no tener fin. Si alguien se interesa por ella al final se echan atrás por ser hermafrodita. Hagamos una cruzada por Ami. Encontremos un hogar que merezca su presencia.

CONTACTO: lasssina@hotmail.com

spacunican@gmail.com